Manuel Lázaro: “Es un placer compartir las fotos fruto de mi hobby”

“Me atrae el pisar los sitios que pisaron grandes fotógrafos”

Manuel reside en Torreforta desde hará cosa de veinte años. Su afición por la fotografía no es de ahora, ya la practicaba en la época del carrete, “antes había que tener más cuidado, las fotos valían dinero”. Pero no es la única afición que tiene. A Manuel le gusta cambiar, tunear —como dice—, un poco todo, “transformo anillos en collares”, también pinta cuadros como amateur. Tiene cantidad de ideas, y algunas las lleva a cabo. Por ejemplo, ha combinado una puerta antigua, con su cristal, siendo la puerta el marco del cuadro: “Al quedar encajado el cuadro tras el cristal, parece que estés contemplando una vista de lo reproducido en el cuadro desde el balcón”. Tiene vena de artista, de artista del Renacimiento. Él no le da importancia, “lo hago para mí”.

Recientemente, el Diari de Tarragona se hacía eco de la exposición de fotografías que Manuel ha donado para su proyección en el Mercado Central de Tarragona, “Tarragona, abans i ara”. Se trata de cerca de 500 fotografías que reproducen fotos de la ciudad de otros tiempos y que, por lo tanto, reflejan las transformaciones urbanas. Es una exposición “sin ánimo de lucro, un regalo a los tarraconenses que lo quieran ver”. El elenco de fotos, de varios autores, se proyecta hasta el 20 de Abril. La gente mayor puede recordar cómo era la ciudad antes, “también fueron los que ayudaron a construirla” y la gente joven puede ver como era antiguamente, “prácticamente todo campo, así ven que la fisonomía actual no nos ha venido dada, se ha trabajado duro, las cosas cuestan”. “Para mí ha sido un placer hacer este trabajo, y sigo haciéndolo, y por eso lo he donado”.

Para las fotos antiguas, las que no se encuentran en Internet, Manuel ha contado con la ayuda inestimable de Ramón Segú, “el que me está apoyando más”. Manuel es conductor de la EMT y se conocían del autobús y “hablando con Ramón le gustó la idea y estuvo encantado de que colaboráramos”, de este modo Segú proporcionó material de su fondo fotográfico que ha servido a Manuel de base.

Las fotos las hace utilizando dos móviles, buscando exactamente el mismo encuadre, y una útil aplicación. “Como en las fotos antiguas está hecho el encuadre, lo que hago es buscar el lugar, encuadrar la imagen, dentro de lo posible y hacer lo mismo, pero en ahora”. En ocasiones, Manuel se ha encontrado en que hay edificios que ya no están, “siempre hay que buscar una pequeña referencia; a veces un simple balcón”. Nos explica que existe una foto antigua del Mercado, en que está el Mercado y todo despejado alrededor. Y sigue, “si hoy te pones en el mismo ángulo exacto donde entonces la hizo el fotógrafo, te tapan las casas, saldría un muro, una esquina y el Mercado ni saldría”.

El objeto de las fotos de Manuel es el cambio, “si han tirado una casa para hacer una calle nueva, o si lo que antes era una calle y ahora son ruinas romanas”, algo que no ocurrirá en muchas ciudades del mundo, primero porque pocas tienen este patrimonio histórico, y segundo porque menos aún lo cuidan y se han esmerado en potenciarlo como atractivo cultural tanto como Tarragona. En el caso de la Rambla Vella, “había un montón de cosas camufladas, escondidas, donde está el circo romano y la torre. Uno de los cines era la torre, el gallinero estaba arriba. Había talleres mecánicos y ¿ahora qué vemos? La torre, las ruinas del circo romano. Salías del cine (Coliseo, César) a una calle estrecha, que no existe ahora, son piedras romanas. Hay una referencia, sin embargo, un trocito de ruina, que se mantiene y una iglesia a lo lejos, pero se aprecia”. Y es que aunque a Manuel interesa esencialmente el cambio, no puede prescindir en su afición de las referencias que le proporcionan aquellos elementos que se han mantenido en el tiempo, sobre todo cuando la mutación ha sido radical.

El origen de la afición

Ya hemos visto que no es la fotografía el trabajo profesional de Manuel, él es conductor de la EMT, gracias a lo cual recorre la ciudad cada semana, y también los barrios. En su opinión, los autobuses articulados que pronto se pondrán en circulación son una mejora sustancial, en especial para determinadas líneas que se cargan enseguida, “antes de llegar a Tarragona ya está completo el autobús”. Y claro, los autobuses articulados tienen casi el doble de capacidad. “Los días de mercado, por ejemplo. O cuando coinciden las personas mayores que salen del hospital y la salida de los colegios, no caben todos”.

Pocos rincones de Tarragona quedan a Manuel por fotografiar, si bien una nueva pasarela puede transformar una panorámica, como en el Balcó del Mediterrani, por lo que  Manuel siempre permanece al acecho de las novedades urbanas y urbanísticas. La reproducción de las mismas imágenes en el ahora, que este es el motivo, empezó como hobby, “me gustan las fotos antiguas de ciudad”. Todo salió de “un folleto que sacó un partido político que gobernaba una ciudad en vistas a las nuevas elecciones”. Al parecer, en este folleto que llegó a las manos de Manuel se comparaba los cambios en el paisaje urbano antes y después de la legislatura, con imágenes antiguas en blanco y negro y la transformación en color. “¡Esta es la mía, Tarragona!”, pensó Manuel. Y a partir de entonces empezó a buscar la materia prima, las fotos de Tarragona. “Al principio no lo hice pensando en que se podría exponer, pero a medida que fui sumando, la familia me decía ‘qué bonito, podrías…’. Hice algunas consultas a organismos locales y convenimos una única exposición”, la que está en marcha en la parada “La Teca i la Meca” del Mercat Central.

Manuel no cree que sea arte esta afición suya por la fotografía —sí considera que la fotografía, también urbana, puede ser un arte—. De lo que no cabe duda es que su afición requiere meticulosidad, precisión y pulso, aptitudes que Manuel tiene desarrolladas en buena medida. Prueba de su sensibilidad estética es que terminada la charla-entrevista, muestra a LVP cómo se implica, con la aplicación Epp Tarragona —que recomienda por su eficacia—,  en pedir medidas para la conservación del césped de la plaza García Lorca, para que se recojan las hojas de los árboles o algunos aparatos que han aparecido durante días tirados en la calle, sin dueño. No le resulta indiferente la suerte que corra su barrio y las brigadas tienen en él a un aliado.

Un comentario

  • Antonio

    Que buenas las fotos antiguas! Son geniales. Muy buena la comparativa.
    La foto del mercado con los pollos me ha vuelto al pasado. Ahora esto ya no se ve.
    Enhorabuena, Manuel sigue con tus ideas, que son muy buenas.

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