Fernando Parra: “Quiero hacer en Bonavista la primera presentación de mi primera novela”

Desde Alicante, el bonavisteño declara que “no me entendería a mi mismo sin escribir, esa es mi vocación”

Bonavista ha sido desde el principio lugar de acogida de obreros y artesanos y ha sido testigo del despertar y el desarrollo de mentes privilegiadas y de artistas singulares que han sobresalido en sus campos respectivos. También ha sido exportadora de talento hacia otros rincones de España y el extranjero. Son posibilidades que ha proporcionado la no tan lejana revolución de la movilidad y de las comunicaciones.

Y el reto sigue siendo el mismo que antaño, no extraviar las raíces. Algo que Fernando Parra, escritor y profesor de Bonavista trasplantado a tierras alicantinas hace unos años, sigue teniendo muy presente. Fernando, que se ha mostrado gratamente sorprendido por haber sido nombrado esta semana uno de los finalistas del prestigioso Premio Nacional de Periodismo Literario Francisco Valdés, organizado anualmente por el ayuntamiento de Don Benito, ha tenido la amabilidad de atender a La Voz de Poniente desde una ciudad distinta a la que le vio nacer, aunque bañada por el mismo mediterráneo:

Fernando en el anfiteatro de Tarragona. Foto: cedida.

¿Qué te evoca Bonavista?

Tengo muchos recuerdos de Bonavista, he vivido toda mi vida ahí. Me siento un poco apátrida, con todo el tema político actual, y si tuviera que decidir cuál es mi patria chica diría Bonavista, mi barrio, que es con el que me siento más identificado, la verdad.

¿Por qué te fuiste a Alicante?

Yo aprobé mis oposiciones en Tarragona y la que ahora es mi mujer (entonces no estábamos casados todavía) las aprobó en Alicante. No sabíamos cómo hacerlo. Y decidí que era yo el que me movería y me marcharía para Alicante, donde resido desde hace ya casi cinco años y aunque suena cursi, me fui allí por amor.

¿Sientes que te han acogido bien en Alicante?

Sí, me siento muy arropado, desde el primer día. Hay una vida cultural muy elevada en Alicante, lo cual hace que tengas muchos contactos, presentaciones de libros… toda una efervescencia intelectual que hace que ingreses muy rápido en los pequeños grupos de escritores y artistas que hay en la ciudad.

Presentando el libro de Aitor Romero en la Librería 80 Mundos de Alicante. Foto: cedida.

¿Ambos, tú y tu mujer Beatriz, impartís clases actualmente?

Sí, ambos somos profesores de Literatura en Secundaria.

Como docente, ¿qué consejo das a los jóvenes a quienes les gusta escribir y están dispuestos a progresar en el campo de las letras?

El consejo más importante es leer. No se puede escribir sin haber leído antes. Generalmente los temas están todos tratados y seguramente hay alguien que lo ha hecho antes que tú y mejor que tú, probablemente. Lo mejor es siempre aprender primero de los grandes maestros, que son los que marcan el camino y tomar modelos.

¿Y qué nos enseñan los grandes maestros?

Nos enseñan modelos lingüísticos, pero también modelos literarios. Uno puede aprender los resortes de la estructura narrativa, las voces líricas, todo ese tipo de enriquecimientos que uno consigue leyendo a los grandes maestros. Luego uno lo hace propio, tamizándolo con la propia voz y al final sale algo de cierta calidad.

Pintado así, podría parecer que está al alcance de cualquiera…

Es una cosa que uno lleva dentro, también, la escritura. Se aprende, pero también hay una parte innata.

Como escritor, ¿con qué género disfrutas más?

El que más me gusta es la novela y de hecho la novela sobre Bonavista, con la que quedé finalista del Premio Azorín hace unos años, va a salir antes de verano, o en Septiembre. Luego está “El antropoide” que saldrá en Enero, con la editorial Candaya y una tercera novela. O sea que mi mundo es el de la novela, sobre todo. Hago algo de poesía, pero no me siento tan seguro en ese género, hay muy buenos poetas y es un terreno un poco vedado para mí.

Fernando posaba satisfecho tras haber concluido su segunda novela, que será publicada el próximo Enero. Foto: cedida.

Háblanos de tu primera novela…

Es una novela generacional ambientada en los años 80. Es cuando yo era niño, tenía 9 ó 10 años. Y concretamente en el año 87, coincidiendo con los atentados que ETA perpetró en las Químicas de Tarragona.

¿Quién consideras que es el público de la novela?

Hay cosas de las narradas sobre aquella época que mi generación va a recordar con nostalgia y con cariño. Y por supuesto es una novela que va dirigida a mi barrio, a Bonavista. De hecho, la primera presentación la quiero hacer en el barrio, donde puede tener cierto tirón, por el hecho de identificarse con un barrio con tanta personalidad como el nuestro. Aunque el tema sea muy localista, es un poco generacional y puede gustar a un público más amplio.

Recuérdanos el título, para que estemos atentos…

Yo lo presenté al Premio Azorín con el título de “Persianas”, título que en principio va a ser el que saldrá, pero no es definitivo.

¿Qué te ha dado más alegrías, tu actividad docente o tu actividad literaria?

Las dos cosas, en realidad. Cuando ves que tus explicaciones en clase calan, y que un alumno recoge todo eso, y lo aprovecha y después de los años te lo agradece, eso es muy reconfortante para un docente. Ahora bien, si tuviera independencia económica, si pudiera dedicarme solo a la escritura, me dedicaría solo a la Literatura, eso lo tengo clarísimo.

¿Qué significa para ti, la escritura?

La escritura no es para mí solo un oficio o una afición, es una forma de entender el mundo, entender la vida. Yo no me entendería a mi mismo sin escribir, y creo que es mi vocación. Lo que no quita que tenga satisfacciones con la docencia también, pero la escritura es mi vida.

¿Te ha ayudado en tu carrera como escritor tu colaboración semanal con el Diari de Tarragona?

Mi columna en el Diari “El cura y el barbero” cumple en febrero 10 años y voy a publicar una antología en formato papel. Todas las alegrías literarias se las debo a esa columna: la gente que he conocido, los libros que me ha obligado a leer y, sobre todo, la disciplina de la escritura. En ese sentido quisiera agradecer a Antoni Coll la oportunidad que me dio hace ya 10 años.

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