Carles Clavell, recuerdos de un profesor

El primer recuerdo que tengo del Sr. Carles Clavell, fallecido el pasado 29 de enero, es su forma de entrar en el aula, seria, pausada, casi en cámara lenta, y esa manera de imponer, con su figura delgada y su barba, a los alumnos en los primeros momentos. Después, preguntaba a varios estudiantes la lección del día anterior. ¡Aún recuerdo aquella tensión previa a que llamara por azar a varios a salir a la pizarra para ser examinados oralmente! Luego cambiaba ese rictus estricto y entraba en el temario del día de una manera entregada, tremendamente didáctica y enérgica.

Recuerdo ese aprendizaje en todo su esplendor: no solo se trataba de conocer el movimiento de las placas tectónicas o la dureza de los minerales, sino de instaurar la propia disciplina, casi como un valor humano que no abandonar ya nunca. Quedó ahí la semilla de la autoexigencia y de intentar estudiar a diario.

Nadie como él combinaba el rigor con la faceta lúdica de la enseñanza. Los exámenes escritos eran muchas veces lo de menos y ocupaban una mínima parte de la hora de clase. Con el Sr. Clavell varias generaciones del Institut Campclar descubrimos el entorno del monte de la Pena, en el bosque de Poblet, un lugar ideal para explorar sobre el terreno en el conocimiento de las Ciencias Naturales. No se entiende mi adolescencia ni la de la mayoría de mis amigos sin el hallazgo de ese rincón al que luego fuimos yendo, ya como ocio, por nuestra cuenta.

El Sr. Clavell imponía la distancia de su rectitud, lejos de los compadreos impostados de pedagogías postmodernas, y empleaba esa autoridad como docente para transmitir conocimiento con fervor y vehemencia, con espacio también para ser entrañable: reconozco en esa pasión el peso de la vocación educativa y el entusiasmo de los mejores profesores que he tenido.

He sabido que, después de su jubilación, una de las tareas a las que se entregó fue la de ayudar de forma altruista a otros a perfeccionar el inglés, pues su autoexigencia le había llevado a un muy notable conocimiento de este idioma. ¡Maestro hasta el fin!

Raúl Cosano
Periodista

 

Tras su jubilación como profesor, Carles se entregó a cultivar el conocimiento del inglés y a enseñarlo a sus amigos. Foto: cedida.

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