El Mercado de Torreforta, salón de los espejos, con un rayo de luz

Espimsa se propone relanzar el mercado público del barrio

No es que el Mercado Público de Torreforta haga un intento por emular el Salón de los Espejos del Palacio de Oriente de Madrid, nada más lejos de esta pretensión, pero si uno se adentra en él, percibe una sensación de realidad virtual, o de encontrarse atrapado en la sala de los espejos mágicos.

Era el sábado pasado, que el Mercado de Torreforta registraba mayor animación que en los días ordinarios, cuando uno se percató que un paño de pared da el “espejismo” de mucha más actividad y presencia de clientes en el recinto, cuando la realidad, no la virtual, es que este Mercado languidece y afronta, si no se pone remedio, un futuro nada halagüeño. Afortunadamente, y esto es primicia, el Ayuntamiento de Tarragona ha dado un paso adelante que pone luz al oscuro futuro que parece que amenaza al equipamiento.

Ayer martes, el consejo de administración de la Empresa Municipal de Serveis (Espimsa), que es la que gestiona, entre otros servicios, los mercados municipales de la ciudad, aprobó el cambio de uso sobre la concesión administrativa de los puestos de venta en el Mercado de Torreforta.

Elvira Ferrando, consellera de Comerç del Ayuntamiento de Tarragona y, a la par, presidenta de Espimsa, explica que para el Mercado de Torreforta “se ha aprobado una concesión por períodos cortos de cuatro, seis u ocho anualidades, por contra de la ordenanza municipal vigente que establece la concesión por un período de 50 años”, con el consiguiente y notorio rebaje en la cuota de concesión.  Dicho de otro modo: se trata de un traspaso del Ayuntamiento a Espimsa.

De las palabras de Ferrando se desprende que desde Espimsa se apostará fuerte “para reflotar el Mercado de Torreforta, que cuenta con unos vendedores solventes y de contrastada profesionalidad, ofreciendo las herramientas necesarias para su promoción, incentivar las compras a través de campañas  y asesoramiento”. Además uno de los accesos a la futura biblioteca será por el interior del Mercado, y propiciar así el flujo de público.

Sin duda esta es una buena noticia para todas aquellas personas que continuamente se interesan por abrir las paradas que hay cerradas, y que “hasta ahora desisten inmediatamente ante la fuerte  inversión a realizar, sin plenas garantías de retorno”, señala Marisol Bonet, que ejerce de presidenta de los paradistas y que, a la vez, es propietaria, desde hace 24 años, del único bar existente en el Mercado.

Duro camino

El Mercado de Torreforta contaba en sus inicios con quince paradas que abarcaban toda la oferta posible en alimentación. Hoy tan solo sobreviven seis, incluido el bar. Detrás de los consabidos espejos, hay una superficie igual a la del recinto del Mercado, que con la remodelación del mismo, aprobada en 2015, se dijo se ubicaría la nueva Biblioteca pública de los barrios de poniente; la actual dispone de  insuficiente espacio para atender la demanda. “Trabajaron durante un mes, el pasado enero, pero ya no ha habido más movimiento” manifiesta, Marisol Bonet, en referencia a las obras de adecuación de la biblioteca.

Marisol cuenta que este espacio disponible inicialmente estaba reservado a la implantación de un centro de distribución alimentaria, con paso obligado por el interior del mercado, pero al parecer, “la operación no cuajó”. La portavoz del colectivo asegura no tener nada en contra de la instalación de la biblioteca, pero “me temo que pocos beneficios nos va a reportar a los paradistas”.

Hace poco, bajó persiana un puesto de carnicería y, por cuestiones de enfermedad, la única pescadería. Según Marisol Bonet, la raíz de la lenta agonía del centro comercial radica en que “los paradistas se jubilan y el negocio no tiene continuidad familiar por las escasas perspectivas de futuro”.

Otro de los factores determinantes de la crisis del Mercado de Torreforta, es el cambio de hábitos en las compras. Lo corrobora Pere Àngel Delgado, continuador de la pollería de sus padres: “A la juventud no le gusta hacer cola en una parada del mercado. Prefieren coger un producto envasado en el súper y comprar productos cocinados”. Asegura que “nuestra oferta es el producto fresco, de proximidad y de calidad, algo que hay que valorar”. Añade, que “tenemos una clientela reducida pero fiel, entrada en años”.

En los mismos términos se expresa Montserrat Alonso, dependienta desde hace 35 años, de la carnicería  “Lourdes y Emilo”. Apunta que  “el trato directo y familiar que se da en el Mercado no se encuentra en los supermercados, ni grandes superficies”, a la vez que admite que el mercadillo ambulante de los sábados contribuye a que se incrementen las ventas.

Según Marisol Bonet, la solución al problema pasa por “el abaratamiento de la concesión de los puestos vacíos, o implantando un sistema de arrendamiento”, opinión compartida por los otros cinco paradistas. Como dato positivo, consignar que se rumorea la posible apertura de una pescadería que como comenta Delgado “el pescado fresco siempre atrae público, e iría muy bien si se completara con una frutería, para poder llenar íntegramente aquí la cesta de la compra”.

A raíz de la disposición tomada por el Ayuntamiento de Tarragona y Espimsa, parece que en el horizonte se vislumbra un rayo de esperanza para la pervivencia del Mercado de Torreforta.

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