Cruz: “Somos un barrio en familia, con mucha actividad, a la espera de la finalización del remozamiento del local social”

Entrevista al presidente de la AAVV de La Floresta

La Floresta nació, como barrio, hace unos 50 años. No es de los más populosos de la Tarragona de Poniente, y ello le confiere una idiosincrasia muy particular, casi familiar. Entre autovías, rotondas y tréboles circulatorios, carreteras y proximidad a grandes superficies comerciales pero, a la vez, remanso de paz, con buena conviencia. El actual presidente de la Asociación de Vecinos de la Floresta, Miguel Ángel Cruz, que lleva tres años en el cargo, nos ha concedido esta entrevista que sirve para tomar el pulso al barrio, sus inquietudes, problemas y  aspiraciones.

La actualidad del barrio, ahora mismo, pasa por los trabajos de rehabilitación del local de la Asociación de Vecinos, ¿verdad?

Efectivamente. Se trata de un equipamiento municipal que acoge el Hogar de los Jubilados, sus oficinas, y una sala para compartir. Luego está la parte que integra el local de la Asociación de Vecinos, con su despacho y una sala con cabida para más de 60 personas que está a disposición de las entidades y asociaciones del barrio que la soliciten.

Tras largos meses de espera, el Ayuntamiento de Tarragona, a través de la consejería de Espacios Públicos dio comienzo a las obras de rehabilitación del edificio.

¿Y en qué punto se encuentran los trabajos?

Pues se ha ejecutado una primera fase consistente en la limpieza de la cubierta del edificio empleando una máquina de alta presión para luego proceder a la impermeabilización, con varias capas de poliuretano para eliminar las goteras existentes. De hecho esto ya se ha llevado a cabo y de momento, a juzgar por las lluvias caídas, parece que la reparación ha surtido efecto.

¿Queda algo todavía por hacer?

Ya lo creo. Queda la anunciada segunda fase dirigida al interior del edificio, consistente en el saneamiento de las paredes, con enyesado y pintado, restitución de algunas placas del falso techo de la sala grande, deterioradas por los efectos de las goteras, colocación de algunos zócalos y substitución de la principal y carcomida puerta interior, al tiempo que se sellarán varias juntas de fachada con líquido antihumedad y se actuará en la arqueta general.

El presidente de la asociación de vecinos de La Floresta, Miguel Ángel Cruz, muestra algunos desperfectos ocasionados por las goteras.

¿Para cuándo?

Se nos dijo que este mes de agosto se acometerían los trabajos, pero a día de hoy siguen pendientes. Nosotros tenemos una actividad social que, entrados en Septiembre, debemos reanudar, y así se intentará.

¿Cuáles son las actividades que acoge el local?

Al margen de las del Hogar de Jubilados, tenemos el Esplai Juvenil, que es la actividad que más años hace que llevamos a cabo, teniendo en cuenta que el local de la Asociación de Vecinos se construyó hace 40 años. Hay talleres de manualidades para la gente mayor, actividades infantiles, gimnasia para jóvenes y ahora pondremos en marcha las clases de árabe.

Durante el año organizamos el Halloween y el Carnaval. Intentamos inculcar el espíritu de participación entre los niños y niñas de 10 y 11 años para que aprendan a implicarse en la vida social del barrio, a través de los actos y festejos que nos pertenecen.

¿Les preocupan otras deficiencias?

Seguramente la lista sería larga, pero he de aclarar que nuestras peticiones no son grandes equipamientos e instalaciones; son detalles, mejoras en los servicios, limpieza y mantenimiento.

Tenemos un problema endémico, que es la falta de iluminación en el principal acceso al barrio. Las farolas llevan mucho tiempo plantadas, pero sin luz. En este caso no podemos responsabilizar al Ayuntamiento de la ciudad ya que pertenecen a Fomento, y por sus deficiencias no pueden ser recepcionadas por el municipio.

Presidente: ¿cómo es la Floresta?

Somos un barrio pequeño y tranquilo, con unos 1.500 habitantes. Nos conocemos todo el mundo y la convivencia es buena. Ha llegado gente joven que lo ha escogido para establecer su hogar. Muchos de sus moradores voluntariamente están afiliados a la Asociacoón de Vecinos para contribuir a las iniciativas que impulsamos, en beneficio de nuestra comunidad. Su aportación es de 10 euros anuales, y de 5 euros los pensionistas.
En reconocimiento a su apoyo, cada año celebramos el Dia del Socio, dentro de la Semana Cultural del barrio.

Vamos, casi como una familia, ¿no?

En cierto modo así es. Aquí sentimos como propias las vicisitudes de los convecinos y la solidaridad es manifiesta. Por ejemplo, desde la Asociación se compró un calentador de agua para una familia con problemas por causa de la crisis, o la entrega de algún lote de productos para abastecer la mesa de Navidad.

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